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miércoles, 23 de mayo de 2012

Poemas a la nada

Poemas a la nada

Te miras al espejo y te preguntas:
¿A dónde se han marchado mis caricias?
Rebuscas en tu cuerpo las señales,
las marcas de pasión que ya no existen.

Los trozos de cristal, se vuelven nada
tocando tus pilares de marfil,
volviéndose en el humo del recuerdo,
que va de la fogata a la ventana.

La radio no consuela más tus llantos,
te ahogas en el mar de los cuadernos
y escribes con la pluma de un lamento,
haciéndole poemas a la nada.

Y piensas que mi voz te está tocando
las viejas melodías que te gustan
y no es más, que la escoba que se oculta
en la fría azotea de la casa.

Contemplas todavía mi retrato,
la foto carcomida por el tiempo.
¿Te duele imaginar que me he marchado
llevándome el encaje de tu manta?

La bruma de la noche no han borrado,
las manchas de licor sobre la mesa,
la arena del reloj se ha vuelto nieve,
mirando tus preguntas al espejo...

martes, 15 de noviembre de 2011

Ósculo que salva

Ósculo que salva

Te beso con urgencia, se acerca a prisa el alba,
la hora más oscura, ocúltame tu boca.
Tu voz que con ternura, mi oído suave toca...,
guiando a mi apetencia al Belén de tu Malva.

Sujeta mi abstinencia al ósculo que salva
la tarde prematura del beso que me aboca,
que junto con tu albura, mi temple la derroca.
¡Divina tu existencia!... Mi amanecer enalba...

El sol en su salida me brinda la primicia
de verte enajenada, de pie sobre mi entrada,
mostrándome las manos deseando me aproxime.

Le brindas acogida a toda mi avaricia
guardándola acertada a tu alma acordonada
por labios que profanos, me besan tan sublime.

jueves, 21 de julio de 2011

A la Negra

A la negra

Costeña hermosa, de ébanos colores
si fuera ella, pigmentos de mi lienzo,
habitaría eterna en mi comienzo,
en olores, en gustos y en sabores.

Bajarán de mi sierra los pastores
con silbidos románticos que enlienzo.
Recorriendo del Guayas su comienzo
y posarán sus pies entre sus flores..

Con sus flautas daranle serenata
ahora que el silencio se ve rodeado,
en manto luminoso de aquél Astro.

Y el viento que aletea esa fragata,
 llevará mi deseo enajenado
a oídos de la negra Cenia Castro.